Category Archives: Infància

Educar adolescents … sense perdre la calma

La setmana vinent arriba a les llibreries una petita bíblia adolescent. Velles i noves reflexions sobre aquest personatge atret per mons que desconeix, que s’endinsa en les diferents selves d’una nova vida amb la curiositat i l’angoixa del descobridor, cofoi del seu control, insegur perquè no té cap mapa. Però que, també, té darrere seu una munió d’adults porucs que només pensen a dir «vigila», «per aquí no», «espera», «compte amb el perill», «no val la pena arriscar-se»…

 

Aquest és el guió que les ordena i que espero us creï curiositat lectora:

 

Exploradors reprimits entre adults controladors i passotes

  1. Una qüestió́ de mirades. Com són i com els veiem
  2. Pensar la vida. Filosofia per a adolescents
  3. I per què no arriscar-se?
  4. De l’amor, el sexe i altres apassionaments
  5. Ser igual i ser diferent, però̀ ser
  6. En comunió́ virtual permanent
  7. Una escola inevitable, força insuportable
  8. Embogir d’adolescència
  9. Ciutadans i ciutadanes autònoms i responsables
  10. Un món adult irracional. Política per a adolescents
  11. Les autoritats i els enemics adolescents

 

Tot comença amb les mirades i acaba amb una pedagogia elemental per controladors i policies. Espero sigui útil a les persones adultes, proporcionalment desesperades, que somnien a fer possible que esdevinguin persones i ciutadans raonablement feliços, crítics i compromesos.

educar-adol-index

educar_adolescents

Anuncis

Deixa un comentari

Filed under Adolescència, Educació, Infància, Justícia de menors, Pantallas, Política educativa, Uncategorized

Los deberes, como la escuela del pasado, se resisten a desaparecer

Cuando en la primavera de 2015 veía la luz la versión catalana de este libro, no imaginaba que nacía para zambullirse en una controversia renovada. Lo escribí pensando en aprovechar la tensión familiar por culpa de los deberes, para aportar algo de sensatez y provocación al imprescindible debate sobre la escuela que necesitamos hoy, algo que padres y madres solemos dejar a un lado. No esperaba mucha guerra, pero, al menos en los medios de comunicación, han sido meses de una discusión imprevista (de la cual me alegro), en los que con frecuencia el árbol de los deberes ocultaba la escuela de la que yo quería hablar.

Entre los sucesos mediáticos de entonces, me gustaría destacar tres. Justo cuando llegó a las librerías, la OCDE hizo público uno de sus informes educativos según el cual España es uno de los países con más deberes. Señalaba, además, que los deberes agravaban las desigualdades sociales y las diferencias de resultados escolares, al hacer depender parte del éxito escolar  de que dispongan de ayuda familiar positiva. Ante esos datos, algunas de las primeras reacciones con las que tuve que lidiar fueron las de familias «buenas» y los colegios «buenos» que acusaban a los «antideberes» de negarles el derecho a tenerlos. Al parecer, existe un sector significativo de las escuelas y las familias que consideran los deberes de siempre un buen indicador de calidad. Todavía recuerdo que el conductor de un programa de radio de gran audiencia me dijo que los deberes habían sido una tortura en su historia escolar, pero que, gracias a ellos, había llegado a ser un periodista importante.

Cuando se acababa el curso, comenzó a tener gran impacto —aún lo tiene— el video «Los deberes justos» (El experimento sobre los horarios laborales), impulsado por una madre, Eva Bailén, que refleja que la vida de un escolar puede llegar a no diferir demasiado de la de un alto ejecutivo explotado por su empresa. Cuando lo comenté, más de uno me contestó tachándolo de exageración demagógica. Creo que al menos ha servido para recordar que es muy posible que nuestras propuestas de aprendizaje estén dejando a los hijos sin infancia. Habíamos olvidado que los ciudadanos niños y niñas tienen sus tiempos y sus necesidades, diferentes de nuestras imposiciones y nuestros ritmos de vida.

Con el verano llegó otra experiencia viral. El profesor italiano Cesare Catá propuso a sus alumnos como deberes de verano mirar el mar, pasear, utilizar las palabras aprendidas en el curso, leer, escribir un diario, bailar a la salida del sol, ir al cine, soñar… También hube de responder a quien lo consideraba una propuesta cursi trasnochada o una poética de la educación para la tontería, pero sirvió para recordar que solo se aprende después de haber sentido el deseo de saber, que aprender tiene que ver también con soñar o con descubrir la felicidad y que los deberes no pueden ser otra cosa que propuestas para que la vida sea aprendizaje y el aprendizaje tenga que ver con la vida.

Espero que esta nueva versión (en la que he corregido errores y he ajustado matices del primer texto) siga sirviendo para alimentar el debate sobre la educación, la escuela, los padres y las madres y… los deberes.

Prólogo del libro “HARTOS DE LOS DEBERES DE NUESTROS HIJOS”. A punto de llegar a las librerías.

 

Hartos_de_los_deberes_BO (1)

Deixa un comentari

Filed under Educació, Infància, Política educativa, Política Social

Habrá que decirles algo a los adolescentes

Imagen

Era el verano de 2012. Gemma Xiol, la editora de Montena, me hacía la demanda de escribir algo para su sello editorial pensando en los adolescentes. Su sugerencia inicial venía a ser algo así como “en este mundo complejo, inmerso en tantas i diversas crisis, no podemos dejar a los adolescentes sin alguna palabra que les pueda servir de orientación”.

Por aquel entonces estaba en plena redacción del libro “Quiero ser feliz. Ética del riesgo y del acompañamiento” (Ed. Proteus, en prensa), con el que pretendo convencer a padres y educadores de que ocuparse de los chicos y chicas adolescentes no es una simple cuestión de psicopedagogía sino una seria cuestión de ética, de educación en valores. La nueva demanda me hizo pensar que podía pasar de escribir para los adultos y hacerlo para los más jóvenes, poner por escrito lo que solía compartir hablando con muchos y diversos adolescentes. Así se puso en marcha un proyecto para ellos y ellas sobre las ideas, los conceptos y los valores que permiten vivir, ser y convivir en la sociedad actual.

Una vez más, tomé conciencia de que lo peor que nos puede pasar es que nuestro desconcierto adulto ante un mundo en crisis y nuestra angustia ante una sociedad en acelerado movimiento signifiquen dejar en completa orfandad a los adolescentes. Ni puede consolidarse el “todo vale” ni nos conviene que construyan su mundo pasando, de verdad y con razón, de nosotros.

Especialistas en dar respuestas a problemas que no tienen

Buena parte de mis dedicaciones profesionales en el mundo adolescente tienen que ver con hacer de bombero social. Ahora el incendio de las redes sociales, después el de los eternos abusos con el alcohol, luego su pasión por la “maría”, más tarde su contestación de las leyes, a veces su insumisión violenta… una lista periódica pura de pánicos sociales. Obviamente, no es todo eso lo que domina su mundo sino lo que invade las preocupaciones adultas. Pero, siempre me obligan a hablar de ellas y me piden “soluciones”. Suelen ser debates en los que nunca se acepta que vayamos al fondo.

Sin embargo, no podemos domesticar violencias sin encontrar razones para convivir. Podemos prohibir todos los alcoholes del mundo pero tendrán que descubrir sus formas de estar a gusto en la vida. Conforman un gran mercado pero no podemos esconderles la explotación que hay detrás de una ropa de marca. No les gusta su escuela o los lugares de encuentro, las normas de los adultos conservadores o la actitud retadora de la policía, pero no podemos decirles que protesten escribiendo instancias.

La lista de las cuestiones de fondo podía ser muy larga y al final opté por cuatro ideas que atraviesan todo el libro, que se desarrollan a partir de las preocupaciones que comparto con ellos y ellas pero también sobre las que son sólo mías pero me gustaría que fueran suyas:

  • Te guste o no tienes que hacerte preguntas. Inevitablemente tendrás que construir tus respuestas. Siempre tendrás que pelear par que te dejen tomar decisiones. Vigila porque hay muchos interesados en que no pienses. Es fácil que te vendan viejas y fáciles respuestas. Para los mayores siempre serás un menor.
  • Preguntas, respuestas y decisiones tienen que ver en primer lugar contigo mismo, con ir aclarándose y con descubrir la propia felicidad.
  • Preguntas, respuestas y decisiones tienen que ver con los otros. No hay felicidad sin amigos. Ser joven significa aceptar el derecho de otros muchos a serlo. El presente y el futuro son pura mezcla.
  • Preguntas, respuestas y decisiones tienen que ver con el mundo en el que nos toca vivir, con la sociedad en la que estamos. Parece especialmente carroza, acabará destruyendo el planeta, se basa en la desigualdad y la injusticia.

Escribo para existir

Existen muchas adolescencias y muchas (escasas) relaciones de los adolescentes con la lectura, por lo que debía encontrar una fórmula motivadora para conseguir ratos de enganche con el libro. Buscando esa motivación nació el blog de Álex: EscriboParaExistir. De esa manera, la preocupación tiene una cierta voz adolescente y la respuesta no esconde que es adulta pero mira de estar en su nivel de interrogación.

El libro se ha estructura en capítulos que pueden leerse separadamente y de manera aleatoria, en  momentos tranquilos o cuando se tienen angustias concretas. El formato del blog y la estructuración de los capítulos también están pensados para utilizaciones digitales, en red, para facilitar el boca-oreja entre los propios adolescentes.

Está escrito para los adolescentes, pero si sus adultos no se lo leen pueden encontrarse con preguntas y debates de alto voltaje. Se pensó también para las tutorías, las clases de filosofía o los grupos juveniles de educación en el tiempo libre.

(Álex no entiende el mundo. Montena 2014. Se presenta en sociedad el jueves 10 de abril, a las 7 de la tarde, en los locales de Rosa Sensat de Barcelona)

1 comentari

Filed under Adolescència, Educació, Infància, Pantallas, Política educativa, Valors

Comptar els que passen gana

Primer van ser les entitats que estan cada dia amb els infants. Van dir i repetir: Atenció que qui més està pagant la crisi son els infants. A més, la pobresa infantil, que abans de la crisi ja era alta, està augmentant. Van aconseguir una marató i alguna solidaritat més, però cap variació en les polítiques d’infància.

Al Síndic de Greuges li va donar per fer un informe, abans de l’estiu, sobre la malnutrició infantil. Parlar de desenes de milers d’infants que passen gana (existeixen moltes “ganes”) va irritar a qui no accepta que una cosa així passi a Catalunya. Els sociòlegs del règim van desmuntar les dades i van afirmar que, en tot cas, existia mala cultura alimentaria. El Conseller de Salut es va apressar a negar-ho tot. Els tres partits que governen no van tolerar (el que ens ha de preocupar ara no és això) ni que les conselleries implicades expliquessin al Parlament com es posaven d’acord per fer alguna cosa.

Ara, el sistema de salut ha acabat fent un estudi i, ves per on, revisant les histories de salut han trobat que 660 infants mal nodrits per culpa de la pobresa han anat al metge (és de suposar que són molts més els pobres que no han passat pel pediatra). Tanmateix, han assegurat que podem estar tranquils que “no han derivat en patologies ni diagnòstics clínics”. Entre mig, hem patit una “Grossa” que resolia via aportacions benèfiques la misèria del pressupost ordinari destinat a la infància.

Senyors que governen o donen suport al govern ¿podrien fer el favor de no fer el miserable amb la infància? Mai ha estat la seva preocupació prioritària, però donat que en les crisis actuals molts més nois i noies han passat a tenir vides precàries, no podien ampliar el seu grau de preocupació?

Ahir tornaven a parlar de plans contra la pobresa i, plens de contradiccions, proposen augmentar prestacions com ara  la renta d’inserció que fa quatre dies acaben de restringir. No podien concedir-la tant sols pel fet que una mare no tingués ingressos per fer de mare. ¿Ho faran ara? Facin “plans” però facin el favor de, com a mínim, adoptar alguna vegada una perspectiva d’infància en les seves decisions.

Deixa un comentari

Filed under Infància, Pobresa, Política educativa, Política Social, Valors

Un adeu parlant de les mirades

El dijous 20 de juny va tenir lloc l’acte de graduació d’una nova promoció d’estudiants a la Facultat d’Educació i de Treball Social de la Universitat Ramon Llull. He tingut el privilegi d’impartir la darrera llisó, a la vegada que, jubilat, m’acomiadava d’una realitat universitària i d’una institució que ja no és la meva. Pensant en d’altres deixebles dels que sempre he aprés, divulgo el que vaig dir als que han estat els últims

LA MIRADA SOCIAL, LA MIRADA EDUCATIVA

Estimats alumnes.
Aquesta serà la darrera lliçó que escoltareu, la darrera classe que donarà aquests professor a aquesta facultat. Voldria imaginar que la facultat hagués estat una clínica oftalmològica per a educar la vista y possibilitar la mirada que descobreix la realitat. Recordeu la física: la visió dels ulls, de la càmera té a veure amb la proximitat o la distància focal, amb l’obertura del iris o del diafragma, amb els filtres o les ulleres que es posin davant…
Sou la primera promoció que, superada l’antiga diplomatura, accediu al grau en educació social i treball social i se suposa que heu aprés en el temps de facultat les mirades bàsiques sobre les persones. D’altres heu fet màsters en infància o en gestió social i heu aprés l’agudització de la mirada per veure correctament les infàncies o per saber adoptar perspectives directives, visions globals.
Avui he decidit parlar de la mirada perquè vivint temps d’eslògans visuals, de distorsions òptiques per a que la realitat passi desapercebuda, quedin difuminades les persones. Els gabinets de comunicació, no amaguen, no discuteixen la realitat, li posen colors atractius, reinventen la realitat. Repsol està a favor del medi ambient i Mango és solidaria, fins i tot al Paquistan. S’acomiada a les persones per crear ocupació, s’imposa la maternitat no volguda impedint l’avortament per a que les dones tinguin llibertat, … Vivint temps de pitxel•lació de les imatges i d’adulteració de les paraules. En un futur pròxim totes visions poden passar per les noves “gafes google” de la interpretació social.
Ara, ja no ens embenen els ulls, com en els temps de les dictadures manifestes. Ara ens recreen realitats virtuals que tenen sempre algun parany a descobrir i ens prenen les paraules, fins i tot les de la professió. A qualsevol tràmit li diuen treball social, pretenen que la beneficència sigui educació, les rentes mínimes ja no tenen a veure amb l’acompanyament.
Cal recordar que, tant si el vostre patró és una administració com si ho és una empresa de l’aglomerat contradictori que ara definim com a 3er Sector, MAI ESTAREU GESTIONANT PRESTACIONS O SOLIDARITATS BENÈFIQUES. SEMPRE ESTAREU FENT POSSIBLE QUE ES FACIN REALITAT DRETS BÀSICS DE LES PERSONES, dels ciutadans i ciutadanes als que ateneu. No acompliu la missió d’una fundació o una ong. Treballeu per a fer possibles drets.

Com hauria de ser, com hauríem d’haver educat la vostra mirada social, la vostra mirada educativa? Com han de ser en aquests moments complexos les mirades de qui està al costat de les persones, de qui pretén servir d’ajuda, de qui construeix oportunitats, de qui fa de pont, mira de reduir patiments, mai considera l’altre un cas, un malat, un disminuït?

Us faré una proposta de 8 MIRADES. Les vostres han de ser:

1. MIRADES QUE MIREN. Ulls receptius que no es tanquen. Res humà us hauria de ser aliè. Sou professionals que sempre cerquen el rostre amagat en el paper que gestionen, que consideren el temps vital qu hi ha darrere d’un termini.

2. MIRADES QUE VEUEN. Ulls aguts que s’assabenten de la pel•lícula que tenen davant seu. Ulls que observen amb precisió, que capten tots el colors de les vides amb les que es troben. Que no posen els filtres de “l’encàrrec” o de “la demanda” per evitar tenir que ocupar-se d’allò que suposadament no és seu.

3. MIRADES QUE PENETREN. Que veuen més enllà de la pell. Que miren i no diagnostiquen. Que cerquen raons, explicacions, cultures vitals i no factors de risc. Visions reflexives, que sempre cerquen el per què de les coses, que no creuen en infortunis ni en predestinacions divines, astrals o de classe social, malgrat ocupar-se sovint de persones que van per la vida com a condemnades de malestar en malestar.

4. MIRADES DE MIRALL. MIRADES COMPARTIDES. Que serveixen per a que l’altra persona es vegi reflectida, prengui consciencia de si mateixa. Que serveixen per a descobrir-se com a persona i no com cas, com a problema. Per a que puguin descobrir-se com a subjectes amb potencialitats i no tant sols com a acumulació de mancances. Mirades que tornen reflectides dels ulls de l’altre i ens descobreixen a nosaltres mateixos com a professionals i com a persones. Mirades comunes. Mirades que permeten tenir visions amb perspectiva de comunitat

5. MIRADES ÈTIQUES
Mirades que no obliden els valors que donen sentit a l’acció social i l’educació. Que lluiten contra els encàrrecs de control social, de domesticació, de resignació que sempre rebreu i que sempre afecten els més empobrits. Mirades humanitzadores i no benèfiques. Que no apliquen les contraprestacions com si fossin penitencies d’un mal comportament sinó com a propostes d’un pacte per l’autonomia.
Quina ètica per a aquestes mirades? Revisant recentment un text clàssic de Bertrand Russell (“En crec jo”) vaig descobrir que el, jo, vosaltres hem de tenir mirades (vides) dominades per tres grans passions: sentir-se impulsat pel desig d’amor, la necessitat permanent de saber, la incapacitat per acceptar como a normal el dolor aliè, la incapacitat per a acceptar el sofriment de la humanitat. Vides, mirades amoroses, apassionades. Vides, mirades que dubten, pensen, s’interroguen, sabies. Vides, mirades, que mai accepten com a normal la desigualtat i la injustícia, que sempre treballen a partir de l’equitat.

6. MIRADES QUE PROJECTEN. Mirades que no tenen prou amb veure i que saben que cal que uns altres vegin la realitat que nosaltres veiem. Que fan d’altaveu d’altres veus i de documentalistes per al youtube comú de histories desconegudes. Tot allò que descobrim no queda en la nostra retina esdevé power point simultani, fotografia de Instagram, imatge de whatapps o de twiter, iniciativa de contestació a una xarxa de protesta.

7. MIRADES QUE CANVIEN ÒPTIQUES, QUE PASSEN SENSE PROBLEMES DE L’ANALÒGIC AL DIGITAL. Ulls sense cataractes, que no es maregen perquè la realitat sigui dinàmica, que enfoquen àgilment el moviment. Mirades de xarxa virtual i de relació presencial. De contacte al carrer i de consell al facebook. Mirades que saben distingir allò que és essencial per a ser infant, adolescent, persona, de les formes con s’aconsegueix en cada moment, en cada societat. Parafrasejant a Bauman, mirades d’àncora que periòdicament es lleva i no mirades d’arrel sempiterna, tradicionals i desfasades.

8. MIRADES PLENES DE FELICITATS I MIRADES ASSASSINES. Les mirades d’unes vides extraordinàries, que estan fetes amb els petits plaers de vides ordinàries. I, per què no, mirades assassines que finalment liquiden profes, que passen de herois, que s’emancipen. Que passen també de carrosses com jo que encara s’atreveix a donar consells als joves.

He d’acabar. José Saramago. Al final del seu llibre Ensayo sobre la ceguera escriu aquest diàleg entre els primers protagonistes de la ceguesa col•lectiva que acaba de patir la ciutat:

¿Por qué nos hemos quedado ciegos?
No lo sé, quizás algún día lleguemos a saber la razón
¿Quieres que te diga lo que estoy pensando?
Dime
Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos. Ciegos que ven. Ciegos que, viendo, no ven.

Espero i desitjo que el vostre pas per la Facultat no hagi servit per a provocar-vos ceguesa sinó per a ajudar-vos as descobrir la necessitat de tenir mirades intenses que, en veure la realitat, desitgen canviar-la.

Que les vostres vides tinguin tota la felicitat possible. Adéu

5 comentaris

Filed under Educació, Infància, Pobresa, Política educativa, Política Social, Valors

Todo embarazo no es un proyecto de hijo o hija

Hace algo más de dos años participaba como ponente en unos de los  periódicos congresos sobre el Síndrome de Down, que en ese caso lleva el título de “La conquista de la dignidad”. Hablamos de las actitudes profesionales, de la tendencia a considerar a esos niños y niñas (como a otros muchos) más como objetos a proteger que como sujetos activos de derechos. Situamos la singularidad de cada persona que padece ese síndrome y la desigualdad que nace del diagnostico y de la privación de oportunidades. Al final, uno de los participantes vino a plantear un curioso dilema: ¿si tan maravillosos, diferentes y singulares son los chicos y chicas con síndrome de Down, por qué existe el consejo y la posibilidad de abortar? ¿Por qué se considera una malformación del feto y no una futura diferencia?

Recupero hoy las notas de mi respuesta, emocional y éticamente alterado, ante la deshumanizada barbarie de la propuesta del ministro Gallardón para prohibir y complicar la interrupción de un embarazo cuando el feto tiene malformaciones. Había escrito, en el libro “El lugar de la infancia” un capítulo titulado “Para que los derechos no queden discapacitados”, fruto de mi trabajo para garantizar los derechos de los niños y niñas que, con diversas discapacidades, deben seguir contando con las mismas oportunidades y contesté, echando mano  de ese bagaje, más o menos lo que ahora resumo.

Al margen de la discusión, que ya deberíamos dar por superada, de cuando un conjunto de células en desarrollo debe ser considerado un ser humano diferenciado y singular, hablando en términos de derechos de la infancia, creo que se confunden interesadamente dos planos. Se habla sólo de algunos derechos y no de otros.

Por un lado, tenemos los derechos que tienen que ver con las oportunidades, con el garantizar estímulos y apoyos para hacer posible su presente infantil y su futuro adulto. Derechos que, curiosamente, la derecha antiabortista niega porque siempre habla de mérito y de beneficencia bondadosa. Vienen a decir: aunque nazcan discapacitados no importa, ya seremos buenos católicos y les ayudaremos mientras dios quiera que vivan.

Pero queda otro plano, son los derechos afectivos, sociales, de relación. Hacer nacer un hijo es, en primer lugar, una decisión de vinculación, de aceptar que las vidas del padre y la madre estarán vinculadas a la del hijo. Los niños y las niñas tienen derecho a sentir que importan a alguien, que son queridos y serán acompañados.  La vinculación es un largo proceso que la madre y el padre han de construir antes y después de nacer. La vinculación no se impone. En todo caso se ayuda a construir. El futuro de un niño empieza en el presente de unos padres que quieren verlo nacer y vincularse a él. Con la discapacidad grave eso es especialmente difícil y frágil y hay que permitir al grupo familiar, a la madre, sin inconvenientes ni dificultades ni dilemas fuera de lugar, que no quieran llegar a ser padres y madres de esa manera.

Tampoco estaría de más considerar los derechos de identidad y singularidad de los niños y niñas. Conviene hacer el esfuerzo de situarnos dentro de la discapacidad (sentir como ellos y ellas sienten) y preguntarnos por qué alguien nos hizo nacer así. Por mucho que hablemos de discapacidad y diferencia, por mucho que hagamos feliz su vida, cuando sus condiciones personales son profundamente inhabilitantes y dependientes, no podemos dejar de pensar que, si hubieran podido escoger, a lo mejor no querían esa vida.

Todo embarazo no es un proyecto de hijo o hija y debemos permitir siempre a la madre que, antes de que se convierta en un ser, en un ser no deseado, decida.

Deixa un comentari

Filed under avortament, Educació, Infància, Política Social, Valors

CINC NOVES I VELLES PREOCUPACIONS PERSONALS PER LA INFÀNCIA

Avui, ha estat divulgat l’informe d’Unicef sobre la “Infància a Catalunya 2012-2013. Aquest és un text escrit com a document de treball, en tant que professional que havia estat Adjunt del Síndic (també es va demanar un text similar als altres dos ocupants del càrrec). Algunes parts han estat recollides a l’Informe.
En marxar de la institució del Síndic (abruptament i després de dos anys de batalla per la singularització publica dels drets dels infants i de la seva defensa), resumia a la introducció d’un llibre que aquell temps m’havia dut a consolidar un seguit (cinc) de constatacions sobre la realitat de la infància a Catalunya. Anys després, debatent amb les professionals d’Unicef l’informe Infància a Catalunya que ara es presenta, es tornen a encendre entre les meves reflexions i vivències moltes d’aquelles llums d’alerta.

Alertava que el concepte i la importància social de la infància eren molt precaris entre nosaltres. Era i és molt fàcil considerar que alguns nois i noies no són veritablement infants. Ens passava quan van aparèixer els adolescents que migraven sols. Ens passa ara quan, en reduir les prestacions familiars, diem que la condició d’infant no és suficient per a ser ajudat i cal que el pares siguin veritablement d’aquí. Segueix passant quan encara comptem “nens estrangers” i l’adjectiu pesa molt més que la condició infantil o quan oblidem que no poden ser ells i elles qui paguin les nostres crisis.

Recordava la nostra tendència a protegir objectes fràgils i la nostra dificultat per tenir en compte subjectes actius de drets. Denunciava com estàvem disposats a escoltar el que podien dir sobre com havia de ser la cavalcada de reis però no acceptaven crear mecanismes per a descobrir què senten i pensen de les mesures que prenem amb ells, com veuen les decisions adultes que condicionen la seva vida. Ara, el Comitè i Unicef ens recorden que és obligatori posar en marxa veritables mecanismes per a que, qui pren decisions, tingui en compte la manera d’interpretar la realitat que tenen els ciutadans i ciutadanes infants i les seves prioritats, si més no considera-les com es tenen en compte les de la tercera edat.

També constatava que tampoc ens produïa gaire neguit fer danys als infants. No es tractava de recordar maltractaments i abusos sinó de posar de relleu com moltes de les actuacions produïen maltractament institucional. Ja fos amb procediments administratius que no tenen en compte els temps de la infància, ja sigui am la utilització indiscriminada de les institucions del sistema penal, obviant la condició infantil, com a víctima o com a infractor de les normes. Segueix pendent l’assignatura del “interès primordial del menor”. Les normes no s’atreveixen a definir-lo, a concretar-lo en pautes a considerar, en procediments respectuosos que intenten esbrinar-lo. Continuem sent un país que posa contínuament en dubte real que calgui considerar primer allò que veritablement (investigat de manera honesta) és important per a un infant, per a un adolescent. Encara som resistents amb la possibilitat que vagin exercint progressivament la seva autonomia.

No cal dir que un dels forats negres de l’atenció a la infància el tenien i el tenim en el sistema protector. Entre les seves dificultats estaven i estan la inestabilitat permanent en la seva direcció, la manca d’adaptació a les noves realitats socials que fragilitzen la vida infantil, el predomini de la institucionalització com a mesura protectora, la reducció de totes les polítiques d’infància a les intervencions protectores. Avui ens alerten de que no podem seguir sense potenciar el suport familiar, sense fer dels acolliments familiars la mesura central, sense tenir una política d’infància en la què es situï la política protectora i no a l’inrevés.

Tot plegat, deia i crec que podem seguir afirmant, ens manca l’acceptació de la perspectiva d’infància. Una manera de mirar la realitat (la nostra i la seva), de descobrir les necessitats, de decidir què fer i com actuar, d’establir unes o altres prioritats en el pressupost, d’actuar professionalment, en la que es dona per suposat que els infants, els nois i les noies, tenen punts de vista (emocions, arguments, prioritats, desitjos, etc.) que són importants, que cal escoltar i als que cal donar un lloc adequat en el món adult. Aquest Informe, que primera vegada fa aterrar en la realitat de Catalunya la concreció del acompliment de la Convenció, pot ser resumit en aquesta idea: la societat adulta, els que manen i els que actuen, ha d’esdevenir una societat també de la infància, una societat en la que la infància té el seu espai i les persones adultes li fan un lloc en el seu.

Com que escric aquest text en la meva condició d’ExAdjunt no voldria acabar sense assenyalar que de nou (quantes vegades?) el Comitè ens recorda la necessitat de disposar d’una institució, separada, singular i independent, que sigui el referent públic de la defensa dels drets dels infants. Però, cap parlamentari es va atrevir a defensar un Defensor/a quan no fa gaire es va discutir la llei del Síndic i la nova llei d’infància. Encara conservo la nota del president d’alguna de les comissions parlamentaries en les que es debatien aquestes normes, en la que després de llegir-se els documents de la Convenció que li havia enviat, reconeixia que el Parlament era desconeixedor de les serioses raons existents per a pensar en crear-la. Qui té por, recel, gelosia, preocupació de que existeixi un defensor o defensora dels drets dels infants?
Jaume Funes
Ex Adjunt del Síndic de Greuges per a la Defensa dels Drets de la Infància i l’Adolescència

1 comentari

Filed under Adolescència, Infància, Política Social, Valors