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Educar adolescents … sense perdre la calma

La setmana vinent arriba a les llibreries una petita bíblia adolescent. Velles i noves reflexions sobre aquest personatge atret per mons que desconeix, que s’endinsa en les diferents selves d’una nova vida amb la curiositat i l’angoixa del descobridor, cofoi del seu control, insegur perquè no té cap mapa. Però que, també, té darrere seu una munió d’adults porucs que només pensen a dir «vigila», «per aquí no», «espera», «compte amb el perill», «no val la pena arriscar-se»…

 

Aquest és el guió que les ordena i que espero us creï curiositat lectora:

 

Exploradors reprimits entre adults controladors i passotes

  1. Una qüestió́ de mirades. Com són i com els veiem
  2. Pensar la vida. Filosofia per a adolescents
  3. I per què no arriscar-se?
  4. De l’amor, el sexe i altres apassionaments
  5. Ser igual i ser diferent, però̀ ser
  6. En comunió́ virtual permanent
  7. Una escola inevitable, força insuportable
  8. Embogir d’adolescència
  9. Ciutadans i ciutadanes autònoms i responsables
  10. Un món adult irracional. Política per a adolescents
  11. Les autoritats i els enemics adolescents

 

Tot comença amb les mirades i acaba amb una pedagogia elemental per controladors i policies. Espero sigui útil a les persones adultes, proporcionalment desesperades, que somnien a fer possible que esdevinguin persones i ciutadans raonablement feliços, crítics i compromesos.

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Habrá que decirles algo a los adolescentes

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Era el verano de 2012. Gemma Xiol, la editora de Montena, me hacía la demanda de escribir algo para su sello editorial pensando en los adolescentes. Su sugerencia inicial venía a ser algo así como “en este mundo complejo, inmerso en tantas i diversas crisis, no podemos dejar a los adolescentes sin alguna palabra que les pueda servir de orientación”.

Por aquel entonces estaba en plena redacción del libro “Quiero ser feliz. Ética del riesgo y del acompañamiento” (Ed. Proteus, en prensa), con el que pretendo convencer a padres y educadores de que ocuparse de los chicos y chicas adolescentes no es una simple cuestión de psicopedagogía sino una seria cuestión de ética, de educación en valores. La nueva demanda me hizo pensar que podía pasar de escribir para los adultos y hacerlo para los más jóvenes, poner por escrito lo que solía compartir hablando con muchos y diversos adolescentes. Así se puso en marcha un proyecto para ellos y ellas sobre las ideas, los conceptos y los valores que permiten vivir, ser y convivir en la sociedad actual.

Una vez más, tomé conciencia de que lo peor que nos puede pasar es que nuestro desconcierto adulto ante un mundo en crisis y nuestra angustia ante una sociedad en acelerado movimiento signifiquen dejar en completa orfandad a los adolescentes. Ni puede consolidarse el “todo vale” ni nos conviene que construyan su mundo pasando, de verdad y con razón, de nosotros.

Especialistas en dar respuestas a problemas que no tienen

Buena parte de mis dedicaciones profesionales en el mundo adolescente tienen que ver con hacer de bombero social. Ahora el incendio de las redes sociales, después el de los eternos abusos con el alcohol, luego su pasión por la “maría”, más tarde su contestación de las leyes, a veces su insumisión violenta… una lista periódica pura de pánicos sociales. Obviamente, no es todo eso lo que domina su mundo sino lo que invade las preocupaciones adultas. Pero, siempre me obligan a hablar de ellas y me piden “soluciones”. Suelen ser debates en los que nunca se acepta que vayamos al fondo.

Sin embargo, no podemos domesticar violencias sin encontrar razones para convivir. Podemos prohibir todos los alcoholes del mundo pero tendrán que descubrir sus formas de estar a gusto en la vida. Conforman un gran mercado pero no podemos esconderles la explotación que hay detrás de una ropa de marca. No les gusta su escuela o los lugares de encuentro, las normas de los adultos conservadores o la actitud retadora de la policía, pero no podemos decirles que protesten escribiendo instancias.

La lista de las cuestiones de fondo podía ser muy larga y al final opté por cuatro ideas que atraviesan todo el libro, que se desarrollan a partir de las preocupaciones que comparto con ellos y ellas pero también sobre las que son sólo mías pero me gustaría que fueran suyas:

  • Te guste o no tienes que hacerte preguntas. Inevitablemente tendrás que construir tus respuestas. Siempre tendrás que pelear par que te dejen tomar decisiones. Vigila porque hay muchos interesados en que no pienses. Es fácil que te vendan viejas y fáciles respuestas. Para los mayores siempre serás un menor.
  • Preguntas, respuestas y decisiones tienen que ver en primer lugar contigo mismo, con ir aclarándose y con descubrir la propia felicidad.
  • Preguntas, respuestas y decisiones tienen que ver con los otros. No hay felicidad sin amigos. Ser joven significa aceptar el derecho de otros muchos a serlo. El presente y el futuro son pura mezcla.
  • Preguntas, respuestas y decisiones tienen que ver con el mundo en el que nos toca vivir, con la sociedad en la que estamos. Parece especialmente carroza, acabará destruyendo el planeta, se basa en la desigualdad y la injusticia.

Escribo para existir

Existen muchas adolescencias y muchas (escasas) relaciones de los adolescentes con la lectura, por lo que debía encontrar una fórmula motivadora para conseguir ratos de enganche con el libro. Buscando esa motivación nació el blog de Álex: EscriboParaExistir. De esa manera, la preocupación tiene una cierta voz adolescente y la respuesta no esconde que es adulta pero mira de estar en su nivel de interrogación.

El libro se ha estructura en capítulos que pueden leerse separadamente y de manera aleatoria, en  momentos tranquilos o cuando se tienen angustias concretas. El formato del blog y la estructuración de los capítulos también están pensados para utilizaciones digitales, en red, para facilitar el boca-oreja entre los propios adolescentes.

Está escrito para los adolescentes, pero si sus adultos no se lo leen pueden encontrarse con preguntas y debates de alto voltaje. Se pensó también para las tutorías, las clases de filosofía o los grupos juveniles de educación en el tiempo libre.

(Álex no entiende el mundo. Montena 2014. Se presenta en sociedad el jueves 10 de abril, a las 7 de la tarde, en los locales de Rosa Sensat de Barcelona)

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INFORMACIÓN Y RUMORES ADOLESCENTES EN LÍNEA *

No estaba convencido pero al final me he puesto a escribir sobre los nuevos espacios virtuales que tienen alterada a una parte de la comunidad educativa en Catalunya. Para los lectores que no siguieron la oleada mediática recordaré que se trata de una aplicación para dispositivos móviles (Gossip) y de una creación singular de grupos en Facebook (Informer). Ambas destinadas a generar y difundir información cotidiana, informal y llena de simples rumores, que en pocos días triunfaron durante las primeras semanas de enero, entre adolescentes de secundaría y jóvenes universitarios.

Las alarmas (más bien los pánicos morales) se encendieron pronto, la policía decidió actuar, el Departamento de Educación puso en marcha un protocolo, algunos padres y directores volvieron a exigir control. Una vez más deberíamos haber empezado por pensar y analizar sensatamente un fenómeno, que ni es totalmente nuevo ni será el último en aparecer. Después, ponernos a pensar a qué vale la pena prestar atención y cómo debemos actuar. Pero, una vez más, no fue así.

En las reacciones se volvían a constar dos vivencias que nos producen miedo: vemos la virtualidad y la conexión permanente de la sociedad de internet como algo ajeno y peligroso para la educación; comprobamos que cualquier herramienta que se crea con lógicas más adultas puede ser usada de manera adolescente, ser apropiada por ellos y ellas, reconvertida para sus necesidades o estilos de vida. Siguiendo esa lógica ¿qué es lo que ha pasado ahora con los adolescentes? Simplemente, que las nuevas propuestas digitales han puesto a su alcance una nueva manera fácil de crear grupos de pertenencia en continúa interacción. Grupos que, además, asocian a alguno de los entornos en los que pasan su vida. En estos casos, para desesperación institucional, su escuela.

Además, estas aplicaciones hacen fácil crear y difundir información así como conseguir, por mor de la curiosidad de grupo, que esta sea leída. Además, ellos y ellas están por la información ligera, fuera de control, sobre ellos, sus adultos y las instituciones. Entre sus informaciones también circula el rumor, los comentarios discutibles y las expresiones ofensivas. El círculo se cierra cuando la aplicación hace que todo sea (de entrada) anónimo.

¿Después del suceso, qué sabemos? Cómo que una de las aplicaciones sólo funciona en Iphone hemos podido leer los chismes de las escuelas de élite de Catalunya. Como la otro tiene que ver con la red a la que se conectan todos y todas (el Facebook) sabemos más de cómo se crea una moda y de la inutilidad de aproximarse desde el control. De las dos, podemos saber más sobre la consideración que tienen de sus compañeros, sobre los valores que dominan su vida y sobre la capacidad de asumir la responsabilidad de sus actos, empezando por la información que difunden.

A pesar de que los rumores virtuales han dejado de ser en parte (sólo dos semanas después) elemento de alarma y pueden haberse convertido en un componente más de la complejidad educativa de cada día, no estará de mas que pensemos en cuáles deberían ser las preocupaciones adecuadas. Empezaré advirtiendo que hay que dejar ya de una vez de hablar del mundo digital, virtual y “on line” como si fueran herramientas que pueden usarse bien o mal. Hablamos de vidas adolescentes que de manera diversa descubren, se relacionan, se construyen y aprenden en entornos diferentes del presencial. Lo que nos tiene que preocupar es cómo se hacen personas en estos contextos, no mirar de acotar artificialmente su presencia.

Sí que nos debe preocupar que estos entornos ocupen toda su vida, que no tengan otras vidas y desaparezcan las otras formas de ser y convivir que comporta la adolescencia. Pero, como diría el amigo Jordi Bernabeu (www.sobrepantalles.net), empecemos para aceptar que están en ellos.

El contenido de las reglas educativas adecuadas no cambia por la irrupción espectacular de sus mundos virtuales. Un informer o una sala del Gossip dan fe de si los habíamos educado verdaderamente para descubrir al otro, para relacionarse, para saber y descubrir felicidades y malestares propios y ajenos. Pero, en todos los “espacios”, en la clase y en la página del Facebbok. Curiosamente, escuelas que se han opuesto a la Educación para la Ciudadanía, protagonizan ahora los chismes irrespetuosos en la red.

Si habitualmente no tenemos en cuenta que su vida en internet, entre pantallas móviles, es importante, no tiene ningún sentido que intentamos meternos cuando lo que hacen no nos gusta. Si este mundo no forma parte de la escuela, es diferente y opuesto al de sus adultos, siempre recibe miradas de alarma y control, hemos facilitado que construyan un mundo aparte, impenetrable y especialmente atractivo.

¿Se puede entender que, si el sujeto educativo en la adolescencia es el grupo, un tutor no sepa nada de la comunicación en red que cada día mantiene su alumnado? ¿Si tan sólo nos hemos preocupado como padres y madres de comprar un aparato y pagar la tarifa plana sin mostrar interés por el que hacen a su interior virtual, sin haber hecho juntos una parte del aprendizaje, podemos ahora preocuparnos por lo que dicen con él? ¿Sólo por qué se conviertan en víctimas a pesar de que será más probable que sean victimarios? Es complicado pero sencillo: se trata de educar para ser personas, en compañía de otros en la sociedad de la comunicación.
* Texto adaptado y traducido de los publicados en el diario ARA. “Criatures” los días 02.02.13 i 16.02.13

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