Category Archives: Pobresa

SON TIEMPOS PARA LA JUSTICIA Y PARA MIRAR LA REALIDAD CON LOS OJOS DE LA INFANCIA

A lo largo del curso 2015-2016 pude compartir la experiencia reflexiva del proyecto “La pobreza con los ojos de la infancia”. Fue un encuentro periódico de medio centenar de profesionales que se ocupan de la infancia tratando de construir un nuevo discurso sobre los impactos que el empobrecimiento familiar provoca en sus vidas. Pero también una reflexión sobre la huella derivada del empobrecimiento que los recortes han producido en los recursos de atención a la infancia, así como sobre el daño que añadimos a sus vidas con nuestras respuestas poco pensadas.

 

Los niños y niñas, los adolescentes, tienen que sufrir los empobrecimientos familiares y, a la vez, las respuestas de adultos que no miran y no escuchan, que incorporan sufrimientos a vidas que sufren. Hoy, cuando sea hace público el informe de Cruz Roja “Lo que dicen los niños y las niñas” (que viven en entornos familiares de pobreza) he pensado que podía ser útil hacer un resumen de la treintena de documentos (  Documentos para el debate) que nacieron de los encuentros. Son ideas para mantener el debate y para no resignarse ni con las interpretaciones clásicas ni con las actuaciones benefactoras dominantes.

 

Son ocho ideas clave resumidas con el deseo que –acabadas las campañas electorales (¿?)– nuestros responsables políticos hagan suyas algunas de las reflexiones compartidas.

Para pensar y actuar hay que tener presente que:

  1. Las respuestas a la pobreza olvidan a menudo la perspectiva de los niños y adolescentes. Los niños no son pobres, sufren la pobreza de sus adultos en una sociedad desigual difícil de explicar y justificar. Los impactos sobre su desarrollo, las posibilidades de aprender o de convivir, las experiencias infantiles negadas no siempre son las que nosotros destacamos. A veces miramos de ayudarlos sin descubrir sus miradas, sin respetar su condición de ciudadanos con derechos.

 

  1. Las familias pobres no son incompetentes. Necesitan ayuda cuando la pobreza crea impotencia educativa. Los niños tienen su vida en las manos de otros, dependen de los adultos que tienen que atenderlos. Ocuparse de sus familias es garantizar su derecho a importar alguien, disponer de los afectos y estímulos de sus adultos. Ayudamos porque la pobreza priva a menudo del hogar, niega el tiempo para hacer de padre o madre, puede hacer más frágiles las relaciones, enrarecer el clima emocional, hace difícil a una familia hacer de familia.

 

  1. La pobreza compromete la educabilidad. La escuela siempre necesita la comunidad. Muchos chicos y chicas que sufren la pobreza van a escuelas empobrecidas. La pobreza agudiza la segregación escolar, reproduce la desigualdad de resultados en función de los orígenes sociales, priva los alumnos de buena parte del contexto que hace posible aprender. Una escuela en positivo para los chicos y chicas que viven bajo pobreza es aquella que continúa siendo una zona de confort y un contexto educativo compartido con la comunidad.

 

  1. Tos los niños aprenden jugando. La pobreza no puede privar de ser feliz participando. Para entender el mundo hay que jugar, formar parte de una diversidad de grupos, convivir, poder ser escuchado, aportar ideas, decidir. Cuando la familia empobrece pierde la capacidad de consumo, se reducen las relaciones, vuelve la calle, quizás entretienen sólo las pantallas. Los tiempos de educación en el ocio, de experimentación en el territorio, de diversión y felicidad entre iguales tienen que estar tan garantizados como los tiempos escolares.

 

  1. Dedicarse a sobrevivir genera malestares. Acompañar no es curar ni generar conformidad. La pobreza monetaria genera otros empobrecimientos. En adultos y niños, puede alterar la serenidad vital, generar un tipo de estrés permanente, romper vínculos, introducir nuevas vulnerabilidades; al menos produce malestares, dificultades y conflictos que necesitan ser escuchados, compensados, acompañados. En ausencia de respuestas los niños pueden ser hiperdiagnosticados, tratados en lugar de ayudados a gestionar su mundo pobre.

 

  1. Las respuestas tienen que producir una vivencia de “normalidad”. Para un niño esta vivencia está especialmente asociada a la cotidianidad, a aquello que va sucediendo cada día y le permite tener experiencias vitales significativas similares a las de sus compañeros. Igualmente, las experiencias extrañas, los sufrimientos, serán vividos dentro de la normalidad si puede encontrar explicaciones (si los adultos con sus atenciones le ayudan a encontrarlas). Se convierten en maltrato, en sufrimiento excesivo si aparecen como absurdas, inexplicables, desequilibradores, generadoras de caos. “Normalizar” con la respuesta significa que, cuando un niño necesita ayuda, no lo obligamos primero a reconocer que tiene problemas o que forma parte de una categoría de sujetos con dificultades singulares.

 

  1. Antes de la crisis económica los contextos básicos en los cuales se desarrolla la vida de un niño ya estaban inmersos en profundos cambios, en diversidad de crisis. Ya teníamos dudas e incertidumbres sobre qué había que hacer, como teníamos que actuar. Las pobrezas han provocado que se hagan más evidentes, que ocupen el primer plan y tengan que ser abordadas. También tenemos que pararnos a pensar cómo actúa la crisis de la pobreza dentro de las otras crisis. Qué efecto provoca la pobreza en una escuela que ya no funcionaba, que aporta a la fragilidad de un clima familiar la inestabilidad económica, como se modifica una patología o cómo anula los efectos de determinadas intervenciones y tratamientos. La pobreza es a veces el detonador, la gota que hace derramar el vaso en una vida fragmentada y compleja.

 

  1. La pobreza actual está obligando a repensar aspectos básicos de las profesiones de ayuda, del trabajo socioeducativo, del acompañamiento terapéutico, de la educación. Pero estas ya estaban en crisis, obligadas a adaptarse a una sociedad compleja, aceleradamente cambiante, profundamente mestiza. La pobreza se produce en medio de otras muchas paradojas que obligan a apoyar a profesionales inmersos en grandes desconciertos. La pobreza actual nos recuerda que no valen las respuestas prefabricadas, que son tiempos sociales para innovar.

 

Parece bastante evidente que esta sociedad no se volverá con facilidad más justa a pesar de ser el primer cambio necesario para luchar contra la pobreza. Pero, al menos, nos tendríamos que proponer algún objetivo de equidad y reducir algunos grados la desigualdad. En realidad, la pobreza nos resulta más insoportable porque la explotación excesiva es demasiado evidente. La despreocupación por la infancia es la primera expresión de una sociedad que tiene demasiados ciudadanos esclavos de la supervivencia. La batalla mínima es garantizar un conjunto de oportunidades básicas a todos los niños, garantizar su derecho a tener infancia.

 

Deixa un comentari

Filed under Educació, Pobresa, Política Social, Valors

Comptar els que passen gana

Primer van ser les entitats que estan cada dia amb els infants. Van dir i repetir: Atenció que qui més està pagant la crisi son els infants. A més, la pobresa infantil, que abans de la crisi ja era alta, està augmentant. Van aconseguir una marató i alguna solidaritat més, però cap variació en les polítiques d’infància.

Al Síndic de Greuges li va donar per fer un informe, abans de l’estiu, sobre la malnutrició infantil. Parlar de desenes de milers d’infants que passen gana (existeixen moltes “ganes”) va irritar a qui no accepta que una cosa així passi a Catalunya. Els sociòlegs del règim van desmuntar les dades i van afirmar que, en tot cas, existia mala cultura alimentaria. El Conseller de Salut es va apressar a negar-ho tot. Els tres partits que governen no van tolerar (el que ens ha de preocupar ara no és això) ni que les conselleries implicades expliquessin al Parlament com es posaven d’acord per fer alguna cosa.

Ara, el sistema de salut ha acabat fent un estudi i, ves per on, revisant les histories de salut han trobat que 660 infants mal nodrits per culpa de la pobresa han anat al metge (és de suposar que són molts més els pobres que no han passat pel pediatra). Tanmateix, han assegurat que podem estar tranquils que “no han derivat en patologies ni diagnòstics clínics”. Entre mig, hem patit una “Grossa” que resolia via aportacions benèfiques la misèria del pressupost ordinari destinat a la infància.

Senyors que governen o donen suport al govern ¿podrien fer el favor de no fer el miserable amb la infància? Mai ha estat la seva preocupació prioritària, però donat que en les crisis actuals molts més nois i noies han passat a tenir vides precàries, no podien ampliar el seu grau de preocupació?

Ahir tornaven a parlar de plans contra la pobresa i, plens de contradiccions, proposen augmentar prestacions com ara  la renta d’inserció que fa quatre dies acaben de restringir. No podien concedir-la tant sols pel fet que una mare no tingués ingressos per fer de mare. ¿Ho faran ara? Facin “plans” però facin el favor de, com a mínim, adoptar alguna vegada una perspectiva d’infància en les seves decisions.

Deixa un comentari

Filed under Infància, Pobresa, Política educativa, Política Social, Valors

Un adeu parlant de les mirades

El dijous 20 de juny va tenir lloc l’acte de graduació d’una nova promoció d’estudiants a la Facultat d’Educació i de Treball Social de la Universitat Ramon Llull. He tingut el privilegi d’impartir la darrera llisó, a la vegada que, jubilat, m’acomiadava d’una realitat universitària i d’una institució que ja no és la meva. Pensant en d’altres deixebles dels que sempre he aprés, divulgo el que vaig dir als que han estat els últims

LA MIRADA SOCIAL, LA MIRADA EDUCATIVA

Estimats alumnes.
Aquesta serà la darrera lliçó que escoltareu, la darrera classe que donarà aquests professor a aquesta facultat. Voldria imaginar que la facultat hagués estat una clínica oftalmològica per a educar la vista y possibilitar la mirada que descobreix la realitat. Recordeu la física: la visió dels ulls, de la càmera té a veure amb la proximitat o la distància focal, amb l’obertura del iris o del diafragma, amb els filtres o les ulleres que es posin davant…
Sou la primera promoció que, superada l’antiga diplomatura, accediu al grau en educació social i treball social i se suposa que heu aprés en el temps de facultat les mirades bàsiques sobre les persones. D’altres heu fet màsters en infància o en gestió social i heu aprés l’agudització de la mirada per veure correctament les infàncies o per saber adoptar perspectives directives, visions globals.
Avui he decidit parlar de la mirada perquè vivint temps d’eslògans visuals, de distorsions òptiques per a que la realitat passi desapercebuda, quedin difuminades les persones. Els gabinets de comunicació, no amaguen, no discuteixen la realitat, li posen colors atractius, reinventen la realitat. Repsol està a favor del medi ambient i Mango és solidaria, fins i tot al Paquistan. S’acomiada a les persones per crear ocupació, s’imposa la maternitat no volguda impedint l’avortament per a que les dones tinguin llibertat, … Vivint temps de pitxel•lació de les imatges i d’adulteració de les paraules. En un futur pròxim totes visions poden passar per les noves “gafes google” de la interpretació social.
Ara, ja no ens embenen els ulls, com en els temps de les dictadures manifestes. Ara ens recreen realitats virtuals que tenen sempre algun parany a descobrir i ens prenen les paraules, fins i tot les de la professió. A qualsevol tràmit li diuen treball social, pretenen que la beneficència sigui educació, les rentes mínimes ja no tenen a veure amb l’acompanyament.
Cal recordar que, tant si el vostre patró és una administració com si ho és una empresa de l’aglomerat contradictori que ara definim com a 3er Sector, MAI ESTAREU GESTIONANT PRESTACIONS O SOLIDARITATS BENÈFIQUES. SEMPRE ESTAREU FENT POSSIBLE QUE ES FACIN REALITAT DRETS BÀSICS DE LES PERSONES, dels ciutadans i ciutadanes als que ateneu. No acompliu la missió d’una fundació o una ong. Treballeu per a fer possibles drets.

Com hauria de ser, com hauríem d’haver educat la vostra mirada social, la vostra mirada educativa? Com han de ser en aquests moments complexos les mirades de qui està al costat de les persones, de qui pretén servir d’ajuda, de qui construeix oportunitats, de qui fa de pont, mira de reduir patiments, mai considera l’altre un cas, un malat, un disminuït?

Us faré una proposta de 8 MIRADES. Les vostres han de ser:

1. MIRADES QUE MIREN. Ulls receptius que no es tanquen. Res humà us hauria de ser aliè. Sou professionals que sempre cerquen el rostre amagat en el paper que gestionen, que consideren el temps vital qu hi ha darrere d’un termini.

2. MIRADES QUE VEUEN. Ulls aguts que s’assabenten de la pel•lícula que tenen davant seu. Ulls que observen amb precisió, que capten tots el colors de les vides amb les que es troben. Que no posen els filtres de “l’encàrrec” o de “la demanda” per evitar tenir que ocupar-se d’allò que suposadament no és seu.

3. MIRADES QUE PENETREN. Que veuen més enllà de la pell. Que miren i no diagnostiquen. Que cerquen raons, explicacions, cultures vitals i no factors de risc. Visions reflexives, que sempre cerquen el per què de les coses, que no creuen en infortunis ni en predestinacions divines, astrals o de classe social, malgrat ocupar-se sovint de persones que van per la vida com a condemnades de malestar en malestar.

4. MIRADES DE MIRALL. MIRADES COMPARTIDES. Que serveixen per a que l’altra persona es vegi reflectida, prengui consciencia de si mateixa. Que serveixen per a descobrir-se com a persona i no com cas, com a problema. Per a que puguin descobrir-se com a subjectes amb potencialitats i no tant sols com a acumulació de mancances. Mirades que tornen reflectides dels ulls de l’altre i ens descobreixen a nosaltres mateixos com a professionals i com a persones. Mirades comunes. Mirades que permeten tenir visions amb perspectiva de comunitat

5. MIRADES ÈTIQUES
Mirades que no obliden els valors que donen sentit a l’acció social i l’educació. Que lluiten contra els encàrrecs de control social, de domesticació, de resignació que sempre rebreu i que sempre afecten els més empobrits. Mirades humanitzadores i no benèfiques. Que no apliquen les contraprestacions com si fossin penitencies d’un mal comportament sinó com a propostes d’un pacte per l’autonomia.
Quina ètica per a aquestes mirades? Revisant recentment un text clàssic de Bertrand Russell (“En crec jo”) vaig descobrir que el, jo, vosaltres hem de tenir mirades (vides) dominades per tres grans passions: sentir-se impulsat pel desig d’amor, la necessitat permanent de saber, la incapacitat per acceptar como a normal el dolor aliè, la incapacitat per a acceptar el sofriment de la humanitat. Vides, mirades amoroses, apassionades. Vides, mirades que dubten, pensen, s’interroguen, sabies. Vides, mirades, que mai accepten com a normal la desigualtat i la injustícia, que sempre treballen a partir de l’equitat.

6. MIRADES QUE PROJECTEN. Mirades que no tenen prou amb veure i que saben que cal que uns altres vegin la realitat que nosaltres veiem. Que fan d’altaveu d’altres veus i de documentalistes per al youtube comú de histories desconegudes. Tot allò que descobrim no queda en la nostra retina esdevé power point simultani, fotografia de Instagram, imatge de whatapps o de twiter, iniciativa de contestació a una xarxa de protesta.

7. MIRADES QUE CANVIEN ÒPTIQUES, QUE PASSEN SENSE PROBLEMES DE L’ANALÒGIC AL DIGITAL. Ulls sense cataractes, que no es maregen perquè la realitat sigui dinàmica, que enfoquen àgilment el moviment. Mirades de xarxa virtual i de relació presencial. De contacte al carrer i de consell al facebook. Mirades que saben distingir allò que és essencial per a ser infant, adolescent, persona, de les formes con s’aconsegueix en cada moment, en cada societat. Parafrasejant a Bauman, mirades d’àncora que periòdicament es lleva i no mirades d’arrel sempiterna, tradicionals i desfasades.

8. MIRADES PLENES DE FELICITATS I MIRADES ASSASSINES. Les mirades d’unes vides extraordinàries, que estan fetes amb els petits plaers de vides ordinàries. I, per què no, mirades assassines que finalment liquiden profes, que passen de herois, que s’emancipen. Que passen també de carrosses com jo que encara s’atreveix a donar consells als joves.

He d’acabar. José Saramago. Al final del seu llibre Ensayo sobre la ceguera escriu aquest diàleg entre els primers protagonistes de la ceguesa col•lectiva que acaba de patir la ciutat:

¿Por qué nos hemos quedado ciegos?
No lo sé, quizás algún día lleguemos a saber la razón
¿Quieres que te diga lo que estoy pensando?
Dime
Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos. Ciegos que ven. Ciegos que, viendo, no ven.

Espero i desitjo que el vostre pas per la Facultat no hagi servit per a provocar-vos ceguesa sinó per a ajudar-vos as descobrir la necessitat de tenir mirades intenses que, en veure la realitat, desitgen canviar-la.

Que les vostres vides tinguin tota la felicitat possible. Adéu

5 comentaris

Filed under Educació, Infància, Pobresa, Política educativa, Política Social, Valors

¿TANTO NOS HEMOS DESHUMANIZADO?

El pasado día 6 de mayo en la cárcel de Tarragona se suicidaba una persona reclusa y conseguían fugarse dos. Ambos sucesos tenían como nexo el haber aprovechado la confusión del primero para que fuera más fácil el segundo. Al menos en Catalunya, todos los medios de comunicación hablaron en primer lugar y sólo de la fuga, quedando la muerte como una anécdota entre líneas.

¿Tan universal es la falta de rigor entre mis colegas de la comunicación? La cárcel destruye a una persona y posibilita una fuga, pero resulta que la noticia es la segunda parte ¿Por qué? Llegaría a entenderlo si alguna de las personas afectadas tuviera alguna singularidad pública, pero muerto y fugados forman parte de los residuos sociales que almacenamos fuera de nuestra vista.

¿El agujero de una reja es más noticia que la historia de una vida destruida? Incluso haciendo periodismo amarillo el titular truculento hubiera sido el contrario ¿Tantos valores han perdido los medios de comunicación que su función consiste en alimentar la construcción colectiva de la inseguridad?

Más patética todavía fue la reacción de las autoridades penitenciarias. En su obsesión por  demostrar que de la cárcel no sale nadie se dedicaron a destacar el supuesto error humano de un funcionario por no interpretar bien una escalada del muro y no activar el protocolo contra fugas.

Ni una palabra oficial sobre la persona muerta. Como si el suicidio fuera un accidente, un avatar más del destino que se produce con independencia de lo que hagamos que pase en la vida de las personas. El impresentable director general que habló de la fuga tiene la obligación de conocer que también existe un protocolo para evitar suicidios y no sólo un protocolo de fugas. Pero ni se molestó en pararse a pensar dónde había fallado. Puesto a distribuir responsabilidades seguro que también tenía a mano a algún funcionario al que culpabilizar. Morir en la cárcel no merece ni que los responsables de Justicia hablen de ti.

Con la jubilación administrativa dejé de dar clase de criminología y de justicia juvenil pero no olvido la sociedad extramuros de la justicia penal. Dado que ahora ya nada parece ser lo que es sino cómo se lo describe, me gustaría que los colegas periodistas -inmersos como el resto de la humanidad proletaria en el proceloso mar de los recortes- no contribuyeran demasiado a seguir construyendo realidades falsas.

Cualquier notica sobre cárceles debe hablar siempre de que en España se encierra más que en toda Europa. La cárcel de Tarragona es una pequeña pieza de una maquinaria saturada que tiene encerrados a 11.000 catalanes de promedio. ¿Donde está la noticia de que en un mes hayan conseguido evadirse el 0,03 %? Hace años que ni aumenta la criminalidad (delitos que padecemos) ni el número de personas diferentes que delinquen. Pero seguimos encerrando más y más. Si se matan o si salen destruidos es mera anécdota.

Deixa un comentari

Filed under Inseguretat ciutadana, Pobresa, Política Social, Trabajo Social, Valors

Crupiers catalans per a l’ american way of live del Baix Llobregat

Fa dies que Eurovegas altera els meus silencis vitals, aporta components estranys a la ràbia que presideix la nostra quotidianitat, omple pancartes i em fa afegir més temps de manifestacions a una agenda atapeïda. Llegeixo els arguments polítics, econòmics, socials, ecològics en contra i bàsicament els comparteixo.

Però … sento com els poderosos que estan a favor tenen fàcil la desqualificació quan diuen que tots plegats formen un grup d’arreplegats sempre sota la pancarta del “NO”. Ho tenen encara més fàcil quan ens envien a protestar a la cua de l’oficina d’ocupació i aconsegueixen contraposar una mena de manies estèticoexistencials al patiment de persones aturades concretes. Com que, a sobre, sabem ben poc del que estan planificant, sorgeix el dubte quasi personal. Per què, a més a més, estic jo en contra?

Podria començar per dir que no m’importa saber poc del projecte. La deformació professional m’ha convertit en adolescent i, així com ells i elles sempre malfien i s’oposen a tot allò que ve d’un adult, a mi em passa amb quasi tot allò que ve del poder. Miro qui ho proposa i sospito de les intencions. Resulta difícil que el seu objectiu benèfic sigui ajudar els més febles. Però, necessito cercar altres raons.

Com que des del meu despatx cornellanenc per veure el mar haig d’apartar el camp dels “periquitos” i una llarga successió d’edificis atrotinats i caòtics no puc negar que un horitzó de disseny, tot i gratar el cel, si és de disseny, pot ser seria més estimulador. Com que no soc ruralista de mena i en les meves excursions ciclistes pel parc agrari no sempre estic a favor de tot el que veig, no tinc criteri per saber quantes hectàrees de carxofes cal conservar. Com que no soc moralista, no estic per fer il•legal ni el joc ni la prostitució. Com que no soc conservador, ni tradicionalista, ni folklorista estic per conservar poques coses.

Així, per què no puc acceptar Eurovegas? Necessito més arguments que els polítics i econòmics que s’estan donant i que –torno a dir- majoritàriament comparteixo. Per això he de dir que m’oposo i lluito contra el projecte per la seva potencial capacitat de destruir uns estils de vida i per la seva capacitat d’imposar uns altres. M’oposo per la seva capacitat de destruir formes humanitzadores de conviure i pel seu potencial d’imposar formes destructores de la convivència.

Sembla que ningú nega que es tracta de construir un complex al que han de venir milions de persones cada any a passar-ho bé. A l’actual comunitat caòtica i desbordada del Baix Llobregat, en la que algunes de les seves autoritats intenten crear un clima dinàmic de relació i convivència, se la sotmetrà a un allau permanent de nous habitants, ubicats entre les parets d’una nova reserva, sense cap proposta d’interrelació i coneixement mutu, com no sigui la de posar-se al seu servei per recollir alguna part de la seva riquesa. Andorra, Zona franca, apartheid? Espai de vida artificial, lluminosament feliç per a gent que paga per formar part un dies d’una segregada experiència de felicitat.

Tot i suposar que uns quants dels meus veïns esdevinguin operaris per a fer possible aquesta experiència de la nova població majoritària que aterrarà a una part singular del Baix, a què aspirarem? A tenir uns pocs dels seus diners per a construir una altra forma de vida quotidiana, a ser menys pobres d’una altra manera? a estalviar per aconseguir tenir una igual algun dia? Temo que el més probable sigui que, de la interacció imposada, surti un subproducte de “mercadillo” destinat a ser la forma de vida diària dels que viurem a la perifèria del producte lúdic principal.

Se suposa que els governants tenen com encàrrec democràtic mantenir i millorar les satisfaccions vitals dels seus conciutadans, sota la premissa de conviure i fer compatibles els interessos singulars amb el bé comú. Entenc que, depenent de qui mani, la distancia entre la seva visió i la predominat en els nostres barris sigui enorme. Però no puc entendre que no tinguin en compte com les seves decisions són vasos comunicants. El crupier potser parlarà en català, però tots nosaltres somniarem aviat d’acord amb els paràmetres del american way of life. Desitjos, relacions, interessos, organització del temps, espais de convivència, pautes de criança, llenguatges, estètiques, etc. Tot allò que conforma una forma de vida tindrà el seu generador en un nou univers “les noves Vegas”. Ja he dit que no es tracta de conservar res sinó de que, en un món dinàmic, interrelacionat, mestís, en el que els canvis són inherents a les nostres vides, les formes de fer-ho no vinguin dictades per una realitat imposada que ho trastoca tot, que té poder per a imposar-ho tot.

Sembla que no cal ser expert per definir el que ens ve a sobre com un pol turístic tancat, basat en oferir fonamentalment el següent: consum intens, fàcil i geogràficament concentrat; experiències d’atzar, de joc que de forma múltiple et fa sentir que la teva vida pot ser diferent; consum múltiple d’alcohol per a fruir de satisfacció permanent; probabilitat de noves experiències i companyies sexuals comprades, retorn a casa per explicat aquest parèntesi meravellós, etc. Un univers lúdic que atraurà a uns viatgers i no a d’altres i no un pol d’atracció diversificada de viatgers.

Serà un gran reducte més o menys tancat, però aquestes –entre d’altres- seran les llums de far per als que vivim als voltants. Sobre els valors, el tipus de persones i les relacions que aquestes activitats atractives, de proximitat imposada, finalment dominants, s’aniran construint les nostres noves formes de vida.

No vull invocar abans d’hora els mals del futur. He educat per a que els educadors de carrer sabessin treballar a les noves àrees comercials o als cibercafès, però no ho tindre tan fàcil per a descobrir com educar en contra del desig permanent del diner fàcil. No se com fer prevenció sobre els usos de drogues si la imatge de la vida meravellosa està plena de wisqui. Bona part de tot allò que els nois i noies tenen prohibit i esta perseguit als seus carrers serà possible, serà una meravella, a la illa Eurovegas. Acceptaran fàcilment treballar com a esclaus de manera “honrada” o posaran el seu enginy al servei d’altres economies?

Quan els que estem al voltant d’Eurovegas repensem els components del que considerem una bona vida on estarà el pol d’atractiu? Educarem els nostres infants, nets d’obrers i fills d’aturats, per a que no desitgen ser com els rics que venen a gastar-se la pasta a pocs metros de casa seva? Els que, per exemple, hem treballat per ajudar a adolescents que viuen a pols de monocultiu turístic de molts diners (com ara alguns punts de Canàries) sabem de la dificultat per ajudar-los a desitjar i pensar un altre projecte de vida. No m’agraden els “tingaldos” com Eurovegas, però si algú vol construir-los que els posi lluny, on arriben igualment els avions, però la seva capacitat de pervertir les nostres formes de felicitat i convivència és infinitament menor.

Un petit avis final: no tenir diners per sobreviure és un drama humà però si els que manen tenen una mica d’honestedat hauríem de saber que això no pot ser una excusa per esclavitzar ni per tenir que fer qualsevol feina, incloses les d’Eurovegues. La proposta no pot ser acabar vivint de qualsevol manera per poder treballar.

1 comentari

Filed under Educació, Incorporació social, Pobresa, Política educativa, Política Social, Valors

Cerquem junts la cadira que falta

Tot i haver aparcat la incomoditat emocional i intel•lectual que, com ja vaig escriure dies enrere, em produeix la Marató sobre la pobresa torno al tema. Em sentia desconcertat ara perquè, veient l’anunci televisiu, tot semblava ben resolt: tenim una cadira menys i en lloc de barallar-nos les distribuint de forma que tothom pugui seure. Meravellosa i estètica forma de solidaritat. De la mateix manera, escoltant l’eslògan (Que ningú es quedi fora) sentia que era una proposta activa que conduïa a tenir en compte els altres.
Alguna cosa, però, no encaixava. Em debatia entre guardar ja silenci i reconèixer que potser estava equivocat en la primera crítica. Tanmateix, una neurona rebel va encendre el llum i em va fer descobrir el parany. No era aquesta la solidaritat que defenso i miro de practicar. Em venien al cap les imatges d’una entitat d’educació en el lleure, practicant en la seva festa de cap de setmana passat, el joc de la cadira, ara amb coloraines de marató i em preguntava: què falla?
Doncs que ens amaguen la veritat i, a sobre, les entitats compromeses, desesperades per la manca de pressuposts, posen uns quants grans de sorra.
Si tothom ve al món amb una “cadira”, amb dret a tenir al seu abast allò que fa possible tenir un lloc al món; si ningú tenim dret a prendre la “cadira” d’un altre i a posseir i fer negoci amb les oportunitats d’un altre, no es tracta d’entrada de compartir sinó de lluitar.
Quan un grup de persones descobreix que no hi ha “cadires” per a tothom el que hauria de fer és anar junts a cercar la que falta, a descobrir qui se la ha apropiat, a defensar col•lectivament que ningú ha de poder seure si un altre no pot. L’única solidaritat acceptable és que tothom pugui descansar en una “cadira” mentre segueix lluitant per aconseguir les oportunitats de tothom. Em feia mal veure com educaven per a compartir sense ensenyar que existeixen magatzems de “cadires” omplerts per la injustícia i que, sense pensar col•lectivament en com buidar-los, tot és petita i miserable comoditat que no exigeix justícia distributiva.
No és gaire diferent el tema de l’eslògan. La gent es queda fora o impedim que entri? Està fora o l’hem expulsat? Unes societat exclouen més que d’altres. Unes són més permeables que d’altres. La pregunta a fer-se és a quines persones exclou la nostra societat catalana. Així no caldrà treballar per a que retornin. D’entrada, ja no l’haurem enviat a fora.
En quines condicions cal que ningú es quedi fora. Centre i perifèria? Mes a dins, mes enfora? Catalans de primera i de segona? Amb targes (sanitàries i d’altres) de diferent color? Primer “els nostres”i, després generositat per els altres que són “altres”? L’eslògan, en tot cas, hauria de ser: Que la teva societat, el teu país, no deixi fora a ningú.

2 comentaris

Filed under Incorporació social, Pobresa, Política Social, Trabajo Social

No podemos psiquiatrizar el malestar

Esta semana, escuché del presentador de una jornada sobre salud mental el lamento de lo poco que se nos tenía en cuenta a los profesionales del sector y puso como argumento que una buena parte de las personas que se suicidan nunca habían acudido a psicólogo o psiquiatra alguno. Ni la destrucción de la propia vida ni el momento que nos toca vivir invitan a bromas, pero no pude menos que hacerme una doble pregunta: ¿si hubieran venido a visitarnos no se habría suicidado antes? ¿por qué optar por dejar de vivir ha de ser una cuestión psiquiátrica?

Del primer interrogante no me ocuparé hoy, aunque prometo escribir sobre las reglas básicas que a la hora de entender la salud mental y de ayudar a las personas deberían respetar todas las tribus de profesionales de la psicología humana, especialmente si están prestando un servicio público. La salud no puede depender del grado de rigidez y de locura conceptual que tenga el servicio al que te toque acudir.

Ahora, me preocupa el segundo. Los profesionales de la conducta humana, de la psicología o la psiquiatría, nos prestamos con demasiada frecuencia a dar explicaciones en clave patológica cada vez que se desajusta la realidad o, haciéndose más compleja, no encaja en nuestros modelos explicativos. Pensaba en Dimitris Christoulas, el farmacéutico griego jubilado que puso fin a su vida, hace unos días, en la plaza Sintagma de Atenas y, a la vez, en las personas que allí y aquí reaccionaron violentamente destruyendo el entorno que les rodeaba. Entre esos pensamientos, veía la luz una irritante conclusión: sólo quien se somete, amolda y aclimata a la realidad que le toca vivir será definido como sano.

Vivimos tiempos en los que cada día nos tocará explicar un nuevo malestar y hacer que este no destruya a las personas. Pero sería terrorífico que usemos los patrones de la patología para definir a quien decide, con gran lucidez, que no quiere vivir en el mundo de locos en el que otros le obligan a vivir. Sería terrorífico que situáramos entre los desajustados a quienes, quizás equivocándose éticamente, deciden destruir para soñar que algo de lo insoportable puede cambiar.

Nuestra tarea como terapeutas, educadores o profesionales de los social consiste en hacer que la soledad no lleve a la desesperación, en facilitar contactos y experiencias que aporten sentido, en mejorar algo la calidad de sus vidas, en descubrir conjuntamente con esas personas formas de insumisión personal y social cuyos costes reviertan sobre otros, sobre los que imponen las reglas y nos hacen vivir inhumanamente.

2 comentaris

Filed under Pobresa, Política Social, Psicopatologia, Trabajo Social, Valors